Página 73 - El Evangelismo (1994)

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Los planes para la campaña pública
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orden y exactitud, cualquier cosa que emprendamos mostrará im-
perfección, y la obra será constantemente perjudicada. Dios no será
glorificado, por bueno que sea el motivo. Hay una falta de sabiduría
que se revela muy sencillamente. El obrero se queja de que tiene
constantemente cargas demasiado pesadas que llevar, cuando Dios
no se agrada de que asuma tales cargas; y hace que su vida sea
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una vida de congojas y ansiedades y cansancio, porque no quiere
aprender las lecciones que Cristo le ha dado: de llevar el yugo de
Cristo y sus cargas más bien que el yugo y las cargas de su propia
creación...
Dios quiere obreros inteligentes, que hagan su obra, no en forma
precipitada, sino cuidadosa y cabalmente, conservando siempre la
humildad de Jesús. Aquellos que consagran atención y esfuerzo duro
a los más altos deberes, deben poner cuidado y atención en los debe-
res más humildes, manifestando exactitud y diligencia. ¡Oh! cuánto
trabajo descuidado se realiza, cuántas cosas se dejan sin terminar
porque existe un constante deseo de emprender obras mayores. Se
pasa por encima del hecho de que la obra se relaciona con el servicio
de Dios, porque acumulan tanto trabajo ante sí que nada se hace
cuidadosamente. Pero toda la obra ha de soportar el escudriñamiento
del Juez de toda la tierra. Los deberes más humildes relacionados
con el servicio del Maestro asumen importancia, porque se trata del
servicio de Cristo.—
Carta 48, 1886
.
No debemos despertar nuevos intereses hasta que los otros
hayan sido consolidados
—No debemos planear grandes comienzos
mientras tengamos tan poca fuerza para completar lo que ya ha sido
comenzado. No se acometan nuevas empresas antes de tiempo, para
absorber en otros lugares los recursos que deben ser empleados para
edificar la obra en -----. Los intereses en ese lugar deben quedar
firmemente establecidos antes de entrar en otro territorio.—
Carta
87, 1902
.
Hay que mantener el interés en el mensaje
—La experiencia
recogida en esta serie de reuniones, además de las instrucciones
que he recibido en diferentes oportunidades con respecto a la ce-
lebración de reuniones de reavivamiento en las grandes ciudades,
me ha inducido a recomendar que cada año se celebre un mayor
número de estas reuniones, aunque algunas de ellas sean pequeñas,
porque constituyen un medio poderoso para atraer la atención de