Página 196 - Hijas de Dios (2008)

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Capítulo 18—La maternidad
Al entrenar y moldear la mente de sus hijos, las madres están
cumpliendo la más grande misión alguna vez confiada a los
mortales.—
Manuscript Releases 3:115
.
Formar las mentes y moldear los caracteres
—Esta respon-
sabilidad recae principalmente sobre la madre, que con su sangre
vital nutre al niño y forma su armazón física, le comunica también
influencias intelectuales y espirituales que tienden a formar la inteli-
gencia y el carácter. Jocabed, la madre hebrea de fe robusta y que no
temía “el mandamiento del rey” (
Hebreos 11:23
), fue la mujer de la
cual nació Moisés, el libertador de Israel. Ana, la mujer que oraba,
abnegada y movida por la inspiración celestial, dio a luz a Samuel,
el niño instruido por el cielo, el juez incorruptible, el fundador de las
escuelas sagradas de Israel. Elisabet, la parienta de María de Nazaret
y animada del mismo espíritu que esta, fue madre del precursor del
Salvador.—
El Ministerio de Curación, 287-288 (1905)
.
La preparación de la madre no debe ser descuidada
—El pri-
mer maestro del niño es la madre. En las manos de esta se concentra
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en gran parte su educación durante el período de mayor sensibilidad
y más rápido desarrollo. A ella se da en primer lugar la oportunidad
de amoldar su carácter para bien o para mal. Debería apreciar el
valor de esa oportunidad y, más que cualquier otro maestro, debería
estar preparada para usarla del mejor modo posible. Sin embargo, no
hay otro ser a cuya educación se preste tan poca atención. La persona
cuya influencia en materia de educación es más potente y abarcadora
es aquella en cuya ayuda se hace menos esfuerzo sistemático.—
La
Educación, 267 (1903)
.
Enseñad a vuestros hijos a orar
—Mis hermanos y hermanas,
os ruego que eduquéis a vuestros hijos con simplicidad. No los
regañéis cuando hacen mal, sino llevadlos al Señor y decidle a él
acerca del problema. Cuando os arrodilláis con vuestros hijos de-
lante del Señor, Cristo está a vuestro lado y los ángeles de Dios os
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