Página 105 - Liderazgo Cristiano (2003)

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Preparar dirigentes
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que estarían desarrollándose constantemente, y de los cuales usted
podría haber dependido. Pero usted no les dio todas las ventajas
que usted mismo habría reclamado si hubiese estado en su lugar.
Ellos necesitaban, y el caso lo requería, que usted hiciera más por
ellos de lo que les dio cuando llegaron a cierto punto, con el fin de
perfeccionarlos en el trabajo. Lo haya planeado o no, lo haya sabido
o no, usted permitió que llegaran a ese punto y no más lejos. Esto no
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es justo para ellos ni para usted, ni es justo que el sanatorio dependa
tanto de un hombre. Las cosas no deberían ser así en ninguna de
nuestras instituciones, porque éstos no son los métodos de Dios”.
Carta 7, 1886
, (26 de abril de 1886, a J. H. Kellogg).
El presidente debe educar y entrenar
—“El presidente de una
Asociación local está, por su manera de tratar, educando a los mi-
nistros que están bajo su dirección, y juntos pueden educar de tal
manera a las iglesias que no sea necesario llamar a los predicadores
de la Asociación de un campo de labor a arreglar dificultades y disen-
siones en la iglesia. Si los dirigentes de la Asociación, como siervos
fieles, quieren cumplir sus deberes señalados por el cielo, la obra
de nuestras asociaciones no quedará tan enredada en perplejidades
como hasta ahora. Y al trabajar así los obreros llegarán a ser hombres
fuertes, capaces de llevar responsabilidades, que no fracasarán ni se
desalentarán al verse en situaciones duras”.—
Obreros Evangélicos,
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.
Ayudar a los inexpertos
—“He sido instruida a decir a quienes
Dios ha dado muchos talentos: ‘Ayuden a los inexpertos; no los
desanimen. Demuéstrenles confianza; denles consejos paternales,
enseñándoles cómo se enseña a los estudiantes en la escuela. No tra-
ten de ver sus errores, sino reconozcan sus talentos no desarrollados,
y entrénenlos para hacer un uso correcto de esos poderes. Instrú-
yanlos con toda paciencia, animándolos a seguir adelante y realizar
una obra importante. En vez de mantenerlos ocupados haciendo
cosas de menor importancia, denles una oportunidad de adquirir una
experiencia por medio de la cual puedan desarrollarse como obreros
dignos de confianza Mucho se ganará en esta forma para la causa de
Dios’.
“Los que han sido ubicados en cargos de responsabilidad debe-
rían con paciencia tratar de familiarizar a otros con todos los aspectos
de la obra. Esto revelará que no tienen el dieseo de ser los princi-