Página 209 - El Ministerio de Curacion (1959)

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La alimentación y la salud
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fermedades acompañadas de nerviosidad y mal humor. Cuéntanse
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hoy día por miles y decenas de millares las víctimas de la cocina
defectuosa. Sobre muchas tumbas podrían escribirse epitafios como
éstos: “Muerto por culpa de la mala cocina.” “Muerto de resultas de
un estómago estragado por el abuso.”
Es un deber sagrado para las personas que cocinan aprender a
preparar comidas sanas. Muchas almas se pierden como resultado
de los alimentos mal preparados. Se necesita pensar mucho y tener
mucho cuidado para hacer buen pan; pero en un pan bien hecho
hay más religión de lo que muchos se figuran. Son muy pocas las
cocineras realmente buenas. Las jóvenes piensan que cocinar y hacer
otras tareas de la casa es trabajo servil; y por lo tanto, muchas que
se casan y deben atender a una familia tienen muy poca idea de los
deberes que incumben a la esposa y madre.
La ciencia culinaria no es una ciencia despreciable, sino una
de las más importantes de la vida práctica. Es una ciencia que
toda mujer debería aprender, y que debería ser enseñada en forma
provechosa a las clases pobres. Preparar manjares apetitosos, al par
que sencillos y nutritivos, requiere habilidad; pero puede hacerse.
Las cocineras deberían saber preparar manjares sencillos en forma
saludable, y de tal manera que resulten sabrosos precisamente por
su sencillez.
Toda mujer que está a la cabeza de una familia pero no entiende
el arte de la sana cocina, debería resolverse a aprender algo de tanta
importancia para el bienestar de los suyos. En muchas ciudades hay
escuelas de cocina higiénica que ofrecen oportunidad para instruirse
en la materia. La que no dispone de este recurso debería ponerse
por algún tiempo bajo la dirección de alguna buena cocinera y
perseverar en su esfuerzo por desarrollarse hasta hacerse maestra en
el arte culinario.
La regularidad en las comidas es de vital importancia. Debe
haber una hora señalada para cada comida, y entonces cada cual
debe comer lo que su organismo requiere, y no ingerir más alimento
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hasta la comida siguiente. Son muchos los que comen a intervalos
desiguales y entre comidas, cuando el organismo no necesita comida,
porque no tienen suficiente fuerza de voluntad para resistir a sus
inclinaciones. Los hay que cuando van de viaje se pasan el tiempo
comiendo bocaditos de cuanto comestible les cae a mano. Esto es