Página 288 - El Ministerio de Curacion (1959)

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El Ministerio de Curacion
hecho alma viviente. Por medio de Cristo el Verbo, el Dios personal
creó al hombre, y lo dotó de inteligencia y de facultades.
Nuestra substancia no le era oculta cuando fuimos hechos en
el misterio; sus ojos vieron nuestra substancia por imperfecta que
fuera, y en su libro todos nuestros miembros estaban anotados, aun
cuando ninguno de ellos existiera todavía.
Sobre todos los órdenes inferiores de los seres, Dios dispuso que
el hombre, corona de su creación, expresara el pensamiento divino
y revelara la gloria de Dios. Pero no por ello tiene el hombre que
enaltecerse como Dios.
“Cantad alegres a Dios. ...
Servid a Jehová con alegría;
venid ante su acatamiento con regocijo.
Reconoced que Jehová él es Dios:
él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.
Entrad por sus puertas con reconocimiento,
por sus atrios con alabanza:
alabadle, bendecid su nombre.”
“Ensalzad a Jehová nuestro Dios,
y encorvaos al monte de su santidad;
porque Jehová nuestro Dios es santo.”
Salmos 100:1-4; 99:9.
Continuamente Dios sostiene y emplea como ministros suyos
las cosas que hizo. Obra por medio de las leyes de la naturaleza,
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que le sirven de instrumento, pero no actúan automáticamente. La
naturaleza atestigua la presencia inteligente y la intervención activa
de un Ser que obra en todo según su voluntad.
“Para siempre, oh Jehová,
permanece tu palabra en los cielos.
Por generación y generación es tu verdad:
tú afirmaste la tierra, y persevera.
Por tu ordenación perseveran hasta hoy las cosas creadas;
porque todas ellas te sirven.”