¡Qué recompensa! 13 de diciembre
Si permaneciere la obra de alguno... recibirá recompensa.
1 Corintios
3:14
.
Gloriosa será la recompensa concedida cuando los fieles obreros se
reúnan en derredor del trono de Dios y del Cordero. Cuando, en su estado
mortal, Juan contempló la gloria de Dios, cayó como muerto; no pudo
soportar la visión. Pero cuando los hijos de Dios hayan recibido la inmorta-
lidad, le verán “como él es”.
1 Juan 3:2
. Estarán delante del trono, aceptos
en el Amado. Todos sus pecados habrán sido borrados, todas sus trans-
gresiones expiadas. Entonces podrán mirar sin velo la gloria del trono de
Dios. Habrán participado con Cristo en sus sufrimientos, habrán trabajado
con él en el plan de la salvación, y participarán con él del gozo de ver las
almas salvadas en el reino de Dios, para alabar allí a Dios durante toda la
eternidad...
En aquel día los redimidos resplandecerán en la gloria del Padre y del
Hijo. Tocando sus arpas de oro, los ángeles darán la bienvenida al Rey y a
los trofeos de su victoria... Se elevará un canto de triunfo que llenará todo
el cielo. Cristo habrá vencido. Entrará en los atrios celestiales acompañado
por sus redimidos, testimonios de que su misión de sufrimiento y sacrificio
no fue en vano...
Hay mansiones para los peregrinos de la tierra. Hay vestiduras, coronas
de gloria y palmas de victoria para los justos. Todo lo que nos dejó perplejos
en las providencias de Dios quedará aclarado en el mundo venidero. Las
cosas difíciles de entender hallarán entonces su explicación. Los misterios
de la gracia nos serán revelados. Donde nuestras mentes finitas discernían
solamente confusión y promesas quebrantadas, veremos la más perfecta y
hermosa armonía. Sabremos que el amor infinito ordenó los incidentes que
nos parecieron más penosos. A medida que comprendamos el tierno cuidado
de Aquel que hace que todas las cosas obren conjuntamente para nuestro
bien, nos regocijaremos con gozo inefable y rebosante de gloria.—
Joyas de
los Testimonios 3:432, 433
.
Os ruego que os preparéis para la venida de Cristo en las nubes de
los cielos... Preparaos para el juicio, para que cuando Cristo venga para
ser admirado por todos los que creen, podáis estar entre aquellos que le
recibirán en paz.—
Ibid. 432
.
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