Página 113 - El Ministerio M

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Consulte con sus hermanos
No rehúse unirse con sus hermanos por temor a que si se coloca
en igualdad con ellos no podrá hacer todo lo que su juicio personal
podría sugerirle. Los obreros de Dios deben aconsejarse mutuamen-
te. Los ministros, médicos o directores van por sendas falsas cuando
se consideran como un todo completo; cuando no sienten necesidad
de los consejos de hombres experimentados que han sido conduci-
dos por el Señor. Estos, al avanzar con abnegación para promover la
obra, han dado evidencia de que fueron guiados y controlados por el
Espíritu Santo y así fueron capacitados para hablar, hacer planes y
actuar sabiamente y con entendimiento.
El Señor necesita a hombres dispuestos a unirse al yugo de Cristo
y de sus hermanos; hombres dispuestos a esforzarse para llegar a ser
todo lo que deben ser a fin de lograr que la obra de Dios progrese
inteligentemente; hombres que contemplen a Jesús y cumplan con
la invitación: “Venid a mí... y yo os haré descansar. Llevad mi
yugo sobre vosotros. Y aprended de mí, que soy manso y humilde
de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”.—
Carta 13,
1902
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