Página 116 - El Ministerio Pastoral (1995)

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El Ministerio Pastoral
deben elevarse, como las hoces afiladas de los labriegos en el ex-
tenso campo de cosecha? Mientras los jóvenes salen a predicar la
verdad, ustedes deben tener sesiones de oración en su favor. Deben
orar para que Dios los conecte con él y les dé sabiduría, gracia, y
conocimiento. Deben orar para que sean protegidos de los ataques
de Satanás y se mantengan puros de pensamiento y santos de co-
razón. Yo les suplico a los que temen al Señor que no pierdan el
tiempo en pláticas triviales o en trabajo innecesario para gratificar
el orgullo o para satisfacer el apetito. Permitan que el tiempo así
redimido sea empleado en luchar con Dios en favor de sus ministros.
Sostened sus manos como lo hiciera Aarón y Hur con las manos de
Moisés.—
Testimonies for the Church 5:162
.
Los miembros deben trabajar con sus ministros, en vez de
imponerles cargas
—Yo les insto, mis hermanos y hermanas, a de-
pender más ustedes mismos de la fortaleza de Jesús. No pongan
el peso de sus perplejidades y cargas sobre sus ministros. Cristo
les ha invitado a venir a él, quien llevará sus cargas. Si se quedan
en un estado de incredulidad y falta de consagración a Dios, están
poniendo su peso sobre el corazón de sus ministros, y les quitan
mucho tiempo y fuerza, los cuales Dios require que usen en dar el
mensaje a quienes no lo han escuchado. Hermanos, ¿no trabajarán
unidos con los embajadores de Cristo en la búsqueda de la ganancia
de almas a la verdad? Cuando se sientan tentados a la incredulidad
y al desánimo, encontrarán el mejor remedio para esto hablando de
la fe a otros, y presentando la verdad a los que están en tinieblas.
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Extiendan sus esfuerzos a sus vecinos, y a aquellos que no tienen
el privilegio de tener reuniones. Planten las semillas de la verdad
junto a todas las aguas, y animen los corazones de los siervos de
Dios cuando los visiten, mostrándoles que ustedes no han estado
inactivos, sino que han sido instrumentos, para que uno o más hayan
sido traídos de las tinieblas a la luz. Se pueden mantener lejos del
desaliento y la duda al hacer suya la práctica de orar diariamente,
para que la bendición de Dios descanse sobre los hombres que están
presentando el solemne mensaje de amonestación al mundo. Dejen
que sus oraciones sigan a los siervos de Dios como hoces agudas en
el campo de cosecha. Dios escuchará las súplicas fervientes de su
pueblo. Las oraciones de fe moverán el brazo de Dios.—
The Signs
of the Times, 4 de septiembre de 1879
.