Página 166 - El Ministerio Pastoral (1995)

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El Ministerio Pastoral
zando su testimonio a través del Espíritu de Dios, de tal manera
que los pecadores puedan sentir y percibir su peligro. Que la fe sea
entretejida con su experiencia. Que cada creyente de la verdad sea
totalmente informado de los peligros de este tiempo. Que despierten
de su estupor y sientan que los ministros elegidos no son los únicos
que han de trabajar con Dios. Cada alma debe tener una parte en
esto. Cristo dice, “Vosotros sois la luz del mundo”. Esto no sólo se
aplica a los ministros, sino a cada alma a quien Cristo se le ha reve-
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lado. En sus varias iglesias usted ha de ser un trabajador cristiano,
activo, viviente. ¿Conoce a sus vecinos? ¿Ha trabajado por los que
viven cerca de su propio hogar? ¿Tiene el amor de Jesús? Si es así,
sentirá un interés por las almas por quienes Cristo murió. La religión
pura y sin mancha es un principio activo. Va mucho más allá de las
paredes de su hogar. Va en busca de los que necesitan ayuda. Su
luz ilumina las carreteras y los vallados, y es vista y sentida en los
lugares más extensos de la tierra. Las ovejas perdidas son buscadas
diligentemente, y los extraviados son traídos de vuelta al redil.—
The
Review and Herald, 8 de marzo de 1887
.
Demasiadas personas dependen de su pastor para su sostén
espiritual cuando deberían estar ministrando a otros
—Hay una
terrible culpa de la cual la iglesia es responsable. ¿Por qué no están
haciendo más esfuerzos fervientes para dar la luz a otros aquellos
que la tienen? Ven que el fin se acerca. Ven que multitudes violan
diariamente la ley de Dios; saben que esas almas no pueden ser salvas
en la transgresión. Sin embargo, tienen más interés en sus oficios,
sus fincas, sus casas, sus mercaderías, sus vestidos y sus mesas, que
en las almas de los hombres y mujeres con quienes tendrán que
encontrarse frente a frente en el juicio. Los que pretenden obedecer
la verdad están dormidos. No podrían estar tan cómodos si estuviesen
despiertos. El amor a la verdad se está apagando en su corazón. Su
ejemplo no es de tal índole que convenza al mundo de que tienen la
verdad sobre todos los demás pueblos de la tierra. Cuando debieran
ser fuertes en Dios y tener una experiencia diaria viva, son débiles,
vacilantes, buscan su sostén espiritual en los predicadores, cuando
debieran estar sirviendo a otros con mente, alma, voz, pluma, tiempo
y dinero.—
Joyas de los Testimonios 2:157, 158
.
Los miembros se animan a ellos mismos y a sus ministros
al compartir su fe
—Hermanos y hermanas, yo los insto a poner