Página 69 - El Ministerio Pastoral (1995)

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La ética pastoral
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salvación de las almas. Ningún bien puede provenir de esta expo-
sición, sino solamente daño. Al Señor le desagrada esta conducta,
porque socava la confianza del pueblo en aquellos a quienes él acep-
ta para llevar a cabo su obra. El carácter de todo colaborador debe
ser custodiado celosamente por sus hermanos en el ministerio. Dios
dice: “No toquéis... a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas”.
1 Crónicas 16:22
. Debe cultivarse el amor y la confianza. La falta
de este amor y confianza de un ministro hacia otro no aumenta la
felicidad del que es deficiente, sino que al mismo tiempo que labra
la desdicha de su hermano, él mismo se vuelve desdichado. Hay
en el amor mayor poder que en la censura. El amor se abrirá paso
a través de las vallas, mientras que la censura cerrará toda vía de
acceso al alma.—
Joyas de los Testimonios 1:301, 302
.
La ética y el sexo opuesto
Adquiera fibra moral al repetir: “No deshonraré a mi Re-
dentor”
—Ud. me pregunta si debe hacer una confesión pública. Mi
respuesta es: no. No deshonre al Maestro haciendo público el hecho
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que un ministro de la Palabra es culpable de un pecado como el
que Ud. ha cometido. Ello sería una desgracia para el ministerio.
De ninguna manera dé publicidad al asunto. Al hacerlo, cometería
una injusticia contra la causa de Dios. Ello haría surgir pensamien-
tos impuros en la mente de muchos de los que oigan repetir tales
cosas. No contamine sus labios comunicándole el asunto a su espo-
sa, avergonzándola y haciéndole bajar su cabeza de tristeza. Vaya
a Dios y a los hermanos que conocen este terrible capítulo de su
experiencia y dígales lo que tiene que decirles, y luego permita que
se ofrezcan oraciones en su favor. Cultive la sobriedad. Condúzcase
cuidadosamente y ore siempre. Trate de adquirir fibra moral y repita:
“No deshonraré a mi Redentor”.—
Testimonios Acerca de Conducta
Sexual, Adulterio y Divorcio 147
.
La religión práctica guía a su poseedor a controlar sus afec-
tos
—Usted podrá inteligentemente creer la verdad, pero la obra de
poner en armonía con su fe cada acto de su vida y cada emoción
de su corazón está aún por delante. La oración de Cristo en favor
de sus discípulos justo antes de su crucifixión fue: “Santifícalos en
tu verdad: Tu palabra es verdad”. La influencia de la verdad debe