Página 178 - Historia de los Patriarcas y Profetas (2008)

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Capítulo 19—El regreso a Canaán
Este capítulo está basado en Génesis 34; 35 y 37.
Atravesando el Jordán, Jacob llegó “salvo a la ciudad de Siquem,
que está en la tierra de Canaán”. Véase
Génesis 33-37
. Así quedó
contestada la oración que el patriarca había elevado en Bet-el para
pedir a Dios que lo ayudara a volver en paz a su propio país. Durante
algún tiempo habitó en el valle de Siquem. Fue allí donde Abraham,
más de cien años antes, había establecido su primer campamento y
construído su primer altar en la tierra prometida. Allí Jacob “compró
a los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien monedas, la parte del
campo donde había plantado su tienda, erigió allí un altar y lo llamó
“El-Elohe-Israel””. Como Abraham, Jacob levantó junto a su tienda
un altar en honor a Jehová, y ante él congregaba a los miembros
de su familia para el sacrificio de la mañana y de la noche. Fue allí
donde cavó un pozo el cual visitaría diecisiete siglos más tarde el
Salvador, descendiente de Jacob, y mientras junto a él descansaba
del calor del mediodía, habló a sus admirados oyentes del agua que
brota “para vida eterna”.
Juan 4:14
.
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La permanencia de Jacob y de sus hijos en Siquem terminó en la
violencia y el derramamiento de sangre. La única hija de la familia
fue deshonrada y afligida; dos hermanos de esta se hicieron reos de
asesinato; una ciudad entera fue víctima de la matanza y la ruina,
en represalia de lo que al margen de la ley había hecho un joven
impetuoso. El origen de tan terribles resultados lo hallamos en el
hecho de que la hija de Jacob, salió “a ver a las hijas del país”,
aventurándose así a entablar relaciones con los impíos. El que busca
su placer entre los que no temen a Dios se coloca en el terreno de
Satanás, y provoca sus tentaciones.
La traidora crueldad de Simeón y de Leví no fue injustificada;
pero su proceder hacia los siquemitas había sido un grave pecado.
Habían ocultado cuidadosamente sus intenciones a Jacob, y la noticia
de su venganza lo llenó de horror. Herido en lo más profundo de
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