Página 171 - La Temperancia (1976)

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Los alimentos sobre nuestras mesas
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La intemperancia abarca mucho. Para algunos consiste en comer
demasiado de un alimento, que si se tomara en la cantidad apropiada,
no sería objetable. Todo lo que se pone en el estómago, más allá de
la real necesidad del organismo, llega a ser un factor peligroso. Se
descompone en el estómago y causa dispepsia. Comer de continuo
más de lo necesario consume las fuerzas vitales y priva al cerebro
del poder para hacer su trabajo.—
Manuscrito 155, 1899
.
El que se complace en comer libremente, y sobrecarga los órga-
nos digestivos hasta el punto de incapacitarlos de digerir adecuada-
mente el alimento, también es un hombre intemperante, y encontrará
que le es imposible discernir claramente las cosas espirituales.—
Manuscrito 41, 1908
.
Nuestro Padre celestial desea que usemos con discreción las
buenas cosas que él nos ha dado.—
The Signs of the Times, 27 de
enero de 1909
.
Un lugar importante en nuestra salvación
—Los que no son
reformadores en lo que respecta a la salud, se tratan a sí mismos de
una manera injusta e insensata. Por la complacencia del apetito, se
infieren injurias terribles. Algunos pueden pensar que la cuestión
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del régimen alimenticio no es lo suficientemente importante como
para ser incluida en la religión. Pero tal cosa es un gran error. La
Palabra de Dios declara: “Si pues coméis, o bebéis, o hacéis otra
cosa, hacedlo todo a gloria de Dios”. El tema de la temperancia, en
todos sus aspectos, tiene un lugar importante en la obra de nuestra
salvación.—
El Evangelismo, 197
.
Si los hombres y las mujeres viven perseverantemente de acuerdo
con las leyes de la vida y la salud, se darán cuenta de los benditos
resultados de una completa reforma de la salud.—
The Signs of the
Times, 6 de enero de 1876
.
Todos están siendo probados
—Es de gran importancia que
hagamos individualmente nuestra parte y tengamos una comprensión
inteligente de lo que debemos comer y beber, y cómo debemos vivir
para preservar la salud. Todos están siendo probados para ver si
aceptan los principios de la reforma pro salud o siguen una conducta
de complacencia propia.—
Consejos sobre el Régimen Alimenticio,
39
.