Página 346 - Joyas de los Testimonios 2 (2004)

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Los congreso
Es importante que los miembros de nuestras iglesias asistan
a nuestros congresos. Los enemigos de la verdad son muchos; y
debido a que somos pocos, debemos presentar un frente tan sólido
como sea posible. Necesitamos individualmente los beneficios del
congreso, y Dios nos invita a formar en las filas de la verdad.
Algunos dirán: “Cuesta mucho viajar, y sería mejor que ahorráse-
mos el dinero y lo diésemos para el progreso de la obra donde tanto
se necesita.” No razonéis así; Dios os invita a ocupar vuestro lugar
entre las filas de su pueblo. Fortaleced la reunión en todo lo que
podáis estando presentes con vuestras familias. Haced un esfuerzo
especial para asistir a la congregación del pueblo de Dios.
Hermanos y hermanas, es mucho mejor que dejéis sufrir en
algo vuestros negocios antes que descuidar la oportunidad de oír el
mensaje que Dios tiene para vosotros. No presentéis excusa que os
impida adquirir toda ventaja espiritual posible. Necesitáis todo rayo
de luz. Necesitáis prepararos para dar una razón de la esperanza que
hay en vosotros, con mansedumbre y temor. No podéis perder tal
privilegio.
Antiguamente el Señor ordenó a su pueblo que se reuniese tres
veces al año para rendirle culto. Los hijos de Israel acudían a estas
santas convocaciones, trayendo a la casa de Dios sus diezmos, así
como las ofrendas por el pecado y las de gratitud. Se reunían para
relatar las misericordias de Dios, para conocer sus obras admirables,
tributarle agradecimiento y alabar su nombre. Debían participar en
el servicio de sacrificios que señalaba a Cristo como Cordero de
Dios que quita el pecado del mundo. Así habían de preservarse del
poder corruptor de la mundanalidad y la idolatría. La fe, el amor y
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la gratitud debían mantenerse vivos en su corazón, y al congregarse
en ese servicio sagrado se vinculaban más estrechamente con Dios
y unos con otros.
Testimonios para la Iglesia 6:38-46 (1900)
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