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Psicología y teología
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Dios ha proporcionado suficientes dones para que los hombres
sean capaces y sabios a fin de mostrar las maravillosas obras del
Señor a todos los que lo aman y guardan sus mandamientos, y para
que lo representen con gracia. Él quisiera que los hombres guardaran
sus mandatos, porque es para la salud y la vida de todos los seres
humanos.
Los talentos que se nos han confiado son una sagrada respon-
sabilidad. Nadie debe codiciar los de otros. Por medio de ferviente
oración y súplica por sabiduría de lo alto—que le asegurará la co-
rrecta recepción de todas las capacidades dadas por Dios—cada uno
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debe honrar y glorificar al Señor mediante los talentos que le ha
concedido. Recibir la sagrada luz que Dios ha dado, creer en ella, e
impartirla a los que están en las tinieblas del error, es algo maravillo-
so. Si esto se hace en forma abnegada y desinteresada para ayudar y
bendecir a las almas que perecen, se le aseguran al fiel obrero tesoros
celestiales que lo hacen más que millonario en el cielo. Es heredero
de Dios y coheredero de Jesucristo para un excelente y eterno peso
de gloria.—
Manuscrito 63, 1900
.
El ser humano fue creado para que cumpliera nobles
propósitos
La verdadera elevación de la mente, no la apariencia de superio-
ridad, es lo que le da carácter al ser humano. El desarrollo adecuado
de las facultades mentales hace del hombre todo lo que él es. Se
le dan esas facultades ennoblecedoras a fin de ayudarlo a formar
un carácter para la futura vida inmortal. El ser humano fue creado
para un gozo más elevado y santo que el que este mundo puede
proporcionar. Fue hecho a imagen de Dios con propósitos elevados
y nobles, capaces de atraer la atención de los ángeles.—
Testimonies
for the Church 4:438 (1880)
.
La corriente de los pensamientos debe cambiar
Las mentes de algunos descienden a un nivel tan bajo, que Dios
no puede obrar en favor de ellos ni con ellos. La corriente de los
pensamientos debe cambiar, las sensibilidades morales deben ser
despertadas para que puedan percibir los requerimientos de Dios.