Página 387 - Testimonios para la Iglesia, Tomo 6 (2004)

Basic HTML Version

Jóvenes en el ministerio
383
El número de obreros en el ministerio no debe disminuir, sino
aumentar notablemente. Donde ahora hay un pastor en el campo,
hay que añadir otros veinte; y si el Espíritu de Dios los controla, esos
veinte presentarán la verdad tan bien, que se añadirán otos veinte.
* * * * *
La dignidad de Cristo y el trabajo de oficina requieren imponer
las condiciones que a él le complacen. Sus seguidores deben llegar a
ser cada vez más un poder en la proclamación de la verdad, a medida
que se acerquen a la perfección de la fe y del amor fraternal. Dios
ha provisto ayuda divina para todas las emergencias que no puedan
resolverse mediante nuestros recursos humanos. Él envía al Espíritu
Santo para que ayude en las situaciones difíciles, para fortalecer
nuestra fe y seguridad, para que ilumine nuestras mentes y purifi-
[415]
que nuestros corazones. Él se propone que se provean suficientes
facilidades para llevar a cabo sus planes. Os pido definidamente que
busquéis el consejo de Dios. Buscadlo de todo corazón, “y haced
todo lo que os dijere”.
Juan 2:5
.
* * * * *
El Señor no ha llamado a hombres jóvenes para que trabajen
entre las iglesias. No se los ha llamado para que hablen a una
congregación que no necesita sus esfuerzos inmaduros, que conoce
muy bien los hechos y que siente que su servicio ministerial carece
de la influencia del Espíritu Santo. Inducid a jóvenes sin experiencia
a que se relacionen con obreros experimentados en el gran campo
de la cosecha. Muchos de ellos obtendrán el éxito con más facilidad
si comienzan en la obra del colportaje y aprovechan la oportunidad
provista para ellos en el ministerio evangélico.
Sin embargo, nadie debe convertirse en una sombra de otro
hombre. Tampoco deben convertirse en autómatas que recitan de
memoria ciertos temas de factura humana. Nadie debe prepararles
sermones para que ellos los prediquen en las iglesias. Instadlos a
dejarse educar por Dios, mediante el Espíritu Santo. Sugeridles que
busquen ayuda por medio de la oración y el estudio diligente de la
Palabra. Si hacen esto, Dios que los llama al ministerio evangélico