Página 68 - Testimonios para la Iglesia, Tomo 6 (2004)

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Testimonios para la Iglesia, Tomo 6
dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro
padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y
sus ganados? Respondió Jesús y le dijo: cualquiera que bebiere de
esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le
daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en
él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo:
Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a
sacarla. Jesús le dijo: Vé, llama a tu marido, y ven acá... No tengo
marido... Bien has dicho: No tengo marido”.
Juan 4:10-17
.
La iglesia necesita una experiencia nueva, viva, de parte de miem-
bros que sostengan comunión habitual con Dios. Testimonios y ora-
ciones áridos, rancios, sin la manifestación de Cristo en ellos, no son
de ayuda para el pueblo. Si el que afirma ser hijo de Dios estuviera
henchido de fe, luz y vida, ¡qué maravilloso testimonio se daría a los
que acuden a escuchar la verdad! ¡Y cuántas almas podrían ganarse
para Cristo!
Los esfuerzos de reavivamiento
Se realizan muy pocos esfuerzos de reanimación espiritual en
nuestros congresos campestres. Se busca muy poco al Señor. Deben
llevarse a cabo servicios de reavivamiento desde el comienzo hasta
la conclusión de las reuniones. Deben hacerse los esfuerzos más
definidos para animar a la iglesia. Permitid que todos vean que estáis
animados porque tenéis un mensaje celestial maravilloso. Decid-
les que el Señor viene para juzgar, y que ni reyes ni gobernantes,
riquezas o influencia contribuirán a evitar los juicios que pronto
vendrán. A la clausura de cada concentración debieran procurarse
decisiones. Manteneos firmes con aquellos interesados, hasta que
sean confirmados en la fe.
Debemos estar decididamente más activos. Debemos predicar
la Palabra en privado y en público; debemos presentar todos los
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argumentos necesarios y estimular todos los motivos de infinita
importancia para conducir a los hombres al Salvador levantado en la
cruenta cruz. Dios desea que todos obtengan vida eterna. Observad
cómo en toda la Palabra de Dios se manifiesta el espíritu de urgencia,
de ruego, para que hombres y mujeres vengan a Cristo, se nieguen a
satisfacer los apetitos y pasiones que corrompen el alma. Con todas