Página 147 - El Evangelismo (1994)

Basic HTML Version

El mensaje y su presentación
143
En la enseñanza de Cristo no existe razonamiento largo, rebusca-
do y complicado. El va directamente al grano. En su ministerio leía
todo corazón como un libro abierto, y del caudal inextinguible de su
tesoro sacaba cosas nuevas y viejas, para ilustrar y reforzar sus ense-
ñanzas. Tocaba el corazón, y despertaba las simpatías.—
Manuscrito
24, 1891
.
Enseñanza doctrinal sencilla y robusta
—Unas pocas observa-
ciones fuertes sobre algún punto de doctrina la fijarán en la mente
con mucho más firmeza que si se presentara gran cantidad de ele-
mentos de los cuales nada se destaca en forma clara y distinta en
la mente de los ignorantes de nuestra fe. Deben mezclarse con los
profecías lecciones prácticas de las enseñanzas de Cristo.—
Carta
48, 1886
.
Dios dará las palabras adecuadas
—¡Qué privilegio es trabajar
por la conversión de las almas! Nuestra vocación es elevada... A fin
de habilitarnos para hacer esta obra, el Señor fortalecerá nuestras
facultades mentales tan ciertamente como lo hizo con la mente
de Daniel. Mientras enseñemos a los que están en las tinieblas a
comprender las verdades que nos ha
iluminado, Dios nos enseñará
[130]
a comprender nosotros mismos aún mejor estas verdades. El nos
dará palabras adecuadas para hablar, comunicándonoslas por medio
del ángel que está a nuestro lado.—
Manuscrito 126, 1902
.
Menos controversia, más de Cristo
—Necesitamos mucho me-
nos discusiones, y mucho más presentación de Cristo. Nuestro Re-
dentor es el centro de toda nuestra fe y esperanza. Los que pueden
presentar su incomparable amor, e inspirar los corazones a darle
sus mejores y más santos efectos, están realizando una obra que es
grande y santa.—
El Colportor Evangélico, 62, 63 (1902)
.
Los muchos sermones argumentativos predicados, raramente
suavizan y subyugan el alma.—
Carta 15, 1892
.
No seáis denunciatorios
—Los que defienden la verdad pueden
permitirse ser justos y agradables. La verdad no necesita la mezcla
de lo humano. Vosotros no debéis tratar de utilizar al Espíritu Santo
de Dios, sino que el Espíritu Santo debe usaros a vosotros...
Tened cuidado de no ser denunciatorios ni una sola vez. Necesi-
tamos que el Espíritu Santo de Dios sea vida y voz para nosotros.
5—E.