Página 64 - Hijas de Dios (2008)

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Hijas de Dios
testimonio de esta mujer convirtió a muchos para creer en Cristo. A
través del informe de ella muchos vinieron a oírlo personalmente y
creyeron por la palabra de él.—
Testimonies for the Church 3:242
(1885)
.
[La mujer samaritana] dio pruebas de ser una misionera más efi-
caz que los propios discípulos. Ellos no vieron en Samaria indicios
de que fuera un campo alentador. Fijaban sus pensamientos en una
gran obra futura, y no vieron que en alrededor de ellos había una
mies que segar. Pero por medio de la mujer a quien ellos habían des-
preciado, toda una ciudad llegó a oír de Jesús. Ella llevó enseguida
la luz a sus compatriotas. Esta mujer representa la obra de una fe
práctica en Cristo.—
El Ministerio de Curación, 69-70 (1905)
.
La mujer que tocó el manto de Jesús
Este capítulo está basado en Marcos 5 y Lucas 8.
Esta mujer había estado enferma por muchos años. Los
médicos no habían podido ayudarla; pero ella creía
que si podía tocar a Cristo, sería sanada
.
Abrid la puerta de vuestro corazón y Cristo, el huésped celestial,
entrará [...]. Podéis tener una fe nominal como la de la gente que
apretujaba a Cristo en las calles de Judea; pero esa fe no lo conectaba
con él. Necesitáis una fe similar a la de la pobre mujer que había
estado enferma por muchos años. Había buscado la ayuda de los
médicos, pero empeoraba más y más. Cuando escuchó acerca de
Cristo se despertó su fe en él. Creía que si tan solo pudiese tocar el
borde de su manto sería sanada. Y Cristo comprendió el anhelo de su
corazón. Él comprende el deseo de cada corazón que se acerca a él,
y está listo a responder. Esta pobre mujer necesitada de ayuda, buscó
la oportunidad de llegar hasta la presencia de Jesús. Aunque una
multitud lo rodeaba, ella insistió hasta que pudo tocar su manto; y al
momento fue sanada. Y Cristo también sintió que el poder sanador
había emanado de él. El sentido de necesidad y la fe de ella habían
permitido que fuese sanada. Así ocurrirá con cada uno que, sintiendo
su necesidad, acude a Cristo y con fe se aferra a él.
Cristo preguntó quién lo había tocado, y sus discípulos se mos-
traron sorprendidos de que hiciera tal pregunta siendo que estaba
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