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Mensajes para los Jóvenes
no se eleva ni siquiera hasta la norma de la clase más culta de los
mundanos.
Un vigoroso proceso de santificación
Cuando Cristo y el cielo son los temas de meditación, la con-
versación dará evidencia del hecho. El lenguaje estará sazonado
de gracia, y el que habla mostrará que ha estado educándose en la
escuela del divino Maestro. El salmista dice: “Elegí el camino de la
verdad, he puesto tus juicios ante mí”
Él atesoró la Palabra de Dios.
Esta halló entrada en su entendimiento, no para ser desatendida, sino
para ser practicada en su vida [...].
Día tras día, hora tras hora, debe efectuarse en el interior un
proceso vigoroso de abnegación y santificación, y entonces las obras
exteriores darán testimonio de que Jesús mora en el corazón por la
fe. La santificación no cierra las avenidas del alma al saber, sino que
acude para desarrollar la mente e inspirarle el deseo de investigar
la verdad, como si fuera un tesoro oculto; y el conocimiento de la
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voluntad de Dios hace avanzar la obra de la santificación. Hay un
cielo, y ¡cuán fervientemente deberíamos esforzarnos por llegar a
él!
Les ruego a ustedes, estudiantes de nuestros colegios, que crean
en Jesús como su Salvador. Crean que él está dispuesto a ayudar-
los por su gracia cuando acuden sinceramente a él. Deben pelear
la buena batalla de la fe. Deben luchar por la corona de la vida.
Esfuércense, porque la garra de Satanás está sobre ustedes, y si no
se libran de él, serán paralizados y arruinados. El enemigo está a
derecha e izquierda, delante y detrás de ustedes, y deben pisotearlo.
Esfuércense, porque hay una corona por conquistar. Esfuércense,
porque si no ganan la corona, pierden todo en esta vida y en la futura.
Esfuércense, pero con la fuerza de su Salvador resucitado.—
The
Review and Herald, 21 de agosto de 1888
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Salmos 119:130
Salmos 119:27
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Proverbios 25:11
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Salmos 119:30
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