Página 372 - El Ministerio M

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Consideración por los desconsiderados
Los que están relacionados con nuestros sanatorios deben ser
educadores. Tienen que hacer el evangelio atractivo por medio de
palabras agradables y acciones bondadosas. Como seguidores de
Cristo, deben tratar de producir la impresión más favorable de la
religión que profesan, e inspirar pensamientos nobles. Algunos serán
conmovidos por su influencia, para esta vida y la eternidad.
En la obra de ayudar a otros podemos ganar victorias muy precio-
sas. Deberíamos dedicarnos con celo ferviente, con fidelidad sincera,
con abnegación y con paciencia, a la obra de ayudar a los que nece-
sitan crecer. Las palabras afables y alentadoras obrarán maravillas.
Hay muchos que, si se hace un esfuerzo constante y de corazón en
su favor, sin crítica ni regaños, se mostrarán susceptibles a mejorar.
Mientras menos critiquemos a otros, mayor será la influencia que
tendremos sobre ellos para el bien. Las amonestaciones categóricas
y frecuentes harán más daño que bien a muchas personas. Que una
amabilidad semejante a la de Cristo sea patente a todos.
Hay ciencia en el trato con los que parecen especialmente dé-
biles. Si vamos a enseñar a otros, primero debemos aprender de
Cristo. Necesitamos una visión amplia, para que podamos hacer una
verdadera obra médica misionera, y mostrar tacto en nuestra relación
con las mentes.
Los que realmente están en la más mínima necesidad de ayuda
es probable que reciban el máximo de nuestra atención. Pero necesi-
tamos mostrar una sabiduría especial al relacionarnos con los que
parecen desconsiderados y desatentos. Algunos no comprenden lo
sagrado de la obra de Dios. Los que poseen la mínima habilidad,
los descuidados y aun los indolentes, demandan en forma especial
una consideración cuidadosa y de oración. Debemos ejercer tacto en
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nuestra relación con los que parecen ignorantes y desechados. Por
medio del esfuerzo perseverante en favor de ellos, debemos ayudar-
los a llegar a ser útiles en la obra del Señor. Ellos responderán con
agrado a un interés paciente, tierno y amante.
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