Página 597 - El Ministerio M

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que Dios les ha dado para trabajar por los que están dispuestos
a escuchar el mensaje que debe llegar al mundo en este tiempo.
Grandes bendiciones esperan a los que se rindan plenamente al
llamamiento de Dios.
Al emprender la tarea de ganar almas para Jesús, tales obreros
hallarán que muchos a quienes nunca podrían alcanzar de otra forma
responderán al esfuerzo personal inteligente.
Una iglesia activa es una iglesia viva. Miembros de iglesia,
permitid que la luz brille. Que vuestra voz se escuche en oración
humilde, en testimonios en contra de la intemperancia, de la locura y
de las diversiones de este mundo, y en la proclamación de la verdad
para este tiempo. Vuestra voz, vuestra influencia, vuestro tiempo:
todos son dones de Dios, y deben utilizarse en ganar almas para
Cristo. Visitad a vuestros vecinos, mostrad interés en la salvación
de sus almas. Despertad y poned en acción toda energía espiritual.
Decid a los que visitáis que el fin de todas las cosas está cerca. El
Señor Jesucristo abrirá las puertas de su corazón y hará impresiones
duraderas en su mente.
Esforzaos por despertar a hombres y mujeres de su insensibilidad
espiritual. Contadles cómo hallasteis a Jesús, y cuán bendecidos
habéis sido desde que obtuvisteis una experiencia en su servicio.
Decidles qué bendición habéis obtenido al haberos sentado a los
pies de Jesús y haber aprendido preciosas lecciones de su Palabra.
Expresadles la felicidad y el gozo que se halla en la vida cristiana.
Vuestras palabras ardientes y sinceras los convencerán de que habéis
hallado la perla de gran precio. Que vuestras palabras de aliento y
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de valor muestren que con certeza habéis encontrado la educación
superior. Esta es la obra misionera genuina, y mientras se haga,
muchos despertarán como de un sueño.
Escuchad la voz de Jesús que ha venido resonando siempre,
dirigiéndose a los profesos cristianos que están inactivos en la plaza:
“¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?... Id también vosotros
a la viña”. Trabajad mientras dure el día; pues la noche viene en la
cual nadie puede obrar...