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La oración diaria
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Y en el mismo grado en que mantienen la integridad de carácter bajo
circunstancias desalentadoras, aumentarán su fuerza, estabilidad y
poder para resistir, y se fortalecerán en espíritu.—
Mensajes para los
Jóvenes, 78
.
Todo maestro necesita orar a diario
Todo maestro debe recibir diariamente instrucción de Cristo, y
debe trabajar constantemente bajo su dirección. Es imposible que
comprenda o cumpla correctamente su trabajo a menos que pase
mucho tiempo con Dios en oración. Únicamente con la ayuda divina
combinada con su esfuerzo ferviente y abnegado, puede esperar
hacer su trabajo sabiamente y bien.
El maestro perderá la misma esencia de la educación, a menos
que comprenda la necesidad de orar, y humille su corazón delante de
Dios. Debe saber orar, y saber qué lenguaje debe usar en la oración.
“Yo soy la vid—dijo Jesús—, vosotros los pámpanos; el que perma-
nece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de
mí nada podéis hacer”.
Juan 15:5
. El maestro debe permitir que el
fruto de la fe se manifieste en sus oraciones. Debe aprender a acudir
al Señor e interceder con él hasta recibir la seguridad de que sus
peticiones han sido oídas.—
Consejos para los Maestros Padres y
Alumnos acerca de la Educación Cristiana, 219, 220
.
Un hijo de Dios ora todos los días
Mientras de mañana y de tarde los sacerdotes entraban en el
Lugar santo a la hora del incienso, el sacrificio diario estaba listo
para ser ofrecido sobre el altar de afuera, en el atrio. Esta era una
hora de intenso interés para los adoradores que se congregaban ante
el tabernáculo. Antes de allegarse a la presencia de Dios por medio
del ministerio del sacerdote, debían hacer un ferviente examen de
sus corazones y luego confesar sus pecados. Se unían en oración
silenciosa, con los rostros vueltos hacia el Lugar santo. Así sus
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peticiones ascendían con la nube de incienso, mientras la fe aceptaba
los méritos del Salvador prometido al que simbolizaba el sacrificio
expiatorio.