Página 160 - Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio (1993)

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Capítulo 26—A un evangelist
Poderoso para mover multitudes, débil para manejar su
yo
—Antes que Ud. reciba esta carta, podrá notar que el Señor ha
visitado una vez más a su pueblo dándome un testimonio. En la
visión me fue mostrado que Ud. no estaba parado debajo de una
luz clara, y corría el peligro de causar oprobio a la causa de Dios
por conducirse de la manera como cree que puede conducirse. El
designio de Satanás es causar su ruina. Ha estado tratando de man-
tener su mente en un estado constante de agitación, excitándola para
que arroje lodo y suciedad en vez de verter los pacíficos frutos de
justicia...
Hermano R, se me mostró que precisamente ahora Ud. debería
ser muy circunspecto en su comportamiento y en sus palabras. Está
siendo observado por enemigos. Es muy débil, aunque aparenta ser
un hombre muy fuerte cuando mueve las multitudes. Dado que Ud.
está ahora sin su esposa, se fraguarán suspicacias, celos y falsedades,
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aunque Ud. haya dado ocasión para ello. Si no es cuidadoso acarreará
un oprobio sobre la causa de Dios que después no podrá borrar. Ud.
puede pensar, como sé que ha pensado, que si no va a vivir junto a su
esposa, le gustaría sentirse libre de ella. Se siente inquieto, ansioso y
alterado. Satanás está tentándolo para hacer de Ud. un necio. Ahora
es el tiempo para que demuestre que es un hombre y exhiba la gracia
de Dios mediante paciencia, entereza y valor...
Peligro de los confidentes
—Ud. debería consagrarse a Dios y
no vivir espaciándose en sus problemas. Sea cuidadoso cuando es
tentado a hacer de mujeres sus confidentes, o permitirles que ellas
hagan de Ud. su confidente. Manténgase alejado de la compañía
El evangelista a quien fueron dirigidas estas cartas, a menudo conducía una serie de
reuniones en un área determinada, luego se trasladaba a otra y, mientras tanto, su esposa
permanecía en el lugar atendiendo el interés y dando estudios bíblicos. Esta situación no
era la ideal. El evangelista terminó cayendo en adulterio, rechazó el espíritu de profecía y
los consejos recibidos de los dirigentes de la Asociación General. Por medio de la Review
and Herald se le comunicó que se le había retirado la credencial de pastor ordenado. Pocos
años antes de su muerte se arrepintió y volvió al Señor.
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