Página 85 - El Deseado de Todas las Gentes (1955)

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La voz que clamaba en el desierto
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En el tiempo de Juan el Bautista, Cristo estaba por presentarse
como revelador del carácter de Dios. Su misma presencia haría
manifiestos a los hombres sus pecados. Únicamente en la medida en
que estuviesen dispuestos a ser purificados de sus pecados, podrían
ellos entrar en comunión con él. Únicamente los limpios de corazón
podrían morar en su presencia.
Así declaraba Juan el Bautista el mensaje de Dios a Israel. Mu-
chos prestaban oído a sus instrucciones. Muchos lo sacrificaban
todo a fin de obedecer. Multitudes seguían de lugar en lugar a ese
nuevo maestro, y no pocos abrigaban la esperanza de que fuese el
Mesías. Pero al ver Juan que el pueblo se volvía hacia él, buscaba
toda oportunidad de dirigir su fe a Aquel que había de venir.
[84]
Lucas 1:38
.
Daniel 10:21
.
Apocalipsis 1:1
.
Apocalipsis 22:9
.
2 Samuel 23:4
.
Isaías 40:5
.
Original.
Isaías 11:4; 32:2; 62:4 (VM)
.
Jeremías 31:35-37
.
Jeremías 31:33, 34
.
1 Corintios 10:11
.
Isaías 4:4; 1:25
.
Hebreos 12:29
.
Génesis 32:30
.
2 Tesalonicenses 2:8
.